
Segunda Parada: Sofía (Capital de Bulgaria)

Justo antes de dormir unas pocas horas en el compartimento, no en el altillo de las maletas, Pablo alargó la mano y notó algo extraño en la repisa de la ventana. Al encender la luz nos dimos cuenta de que se trataba de una libélula muerta que estaba como disecada.
"Aaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!" gritamos todos. De repente nos callamos al acordarnos de que nos habíamos colado. Echamos a suertes quien iba tirar el cadaver por la ventana, ya que no pretendíamos convivir con él toda la noche.
Son las 7 de la mañana y sin apenas dormir, dado que mis acompañantes se apropiaron de todo el espacio, me despierto de mi duermevela para descubrir que estamos en la estación de Sofía. Todos los letreros parecen estar en ruso, ni idea de cirílico. Una vez conseguimos salir de la estación, nos perdemos por la ciudad en busca del hostal. Al cabo de dos horas, agotados, depués de encontrar que no quedaba una sola plaza en toda Sofía nos desesperamos y acabamos sentándonos en las escalinatas del Parlamento. Pablo desaparece, y mientras esperamos comienza a lloviznar. Más tarde regresa diciendo que sabe de un sitio, entonces volvemos a dar vueltas por la ciudad, hasta que entramos en el Red Star Hostel donde tampoco tienen plazas, pero muy amablemente el encargado (Boris) se ofrece a buscarnos sitio. Finalmente hay 3 plazas en el Internet Hostel Sofia!!!!!!
Después de dejar las cosas, volvemos a merodear por la ciudad, esta vez en busca de un sitio donde desayunar. Mi idea era una bonita terraza donde poder tomarme una buena tostada con mermelada y mantequilla, mmmmmm... Pero viajar con dos chicos es lo que tiene, acabamos en el Mcdonald's (¡me encanta la dieta!). Volvemos al hostal y dormimos durante 4 largas horas, qué delicia, nos duchamos (POR FIN DUCHA!!!!) Es la hora de comer y en busca de algo decente acabamos de nuevo marraneando, esta vez Chino! Al acabar damos una vuelta por los jardines y el centro de congresos, donde hay un festival folclorico. Esta ciudad es preciosa, (si el resto de Bulgaria es como su capital, ¡bienvenida a la Unión Europea!) visitamos la iglesia de Aleksander Nevski, a la cual nos lleva un tipo que apenas chapurrea el inglés, demasiado amable según mi opinión, más tarde me chequeo todos los bolsillos a ver si me falta algo.
Nos encontramos con unos españoles, ¡español por fin! Más tarde en el hostal conocemos a unos franceses que nos dicen de ir a tomar algo al bar que hay justo debajo del hostal. Charlamos durante un buen rato, casi todo en francés hasta que Aye y Pablo se cansan y se van a dormirm. Yo decido quedarme un rato más pues el cuerpo me pide fiesta. Nos subimos a un taxi en busca de una discoteca. Es domingo por la noche y el taxista no habla ni papa de nada que no sea búlgaro. Henri se sienta al lado del conductor y le da conversación, al comprobar que no entiende nada, empieza la juerga. Le agarra por el hombro como si fuesen colegas de toda la vida y le dice cariñosamente: " Mon precieux, nomito, ¿que no me entiendes mi golum?" . Todo lo que decía era absolutamente desternillante y ayudados por unas cuantas copas conseguí acabar con dolor de barriga de tanto reír. Estas fueron las mejores risas de todo el viaje, todavía me echo a reír al acordarme. El taxista nos dejó a la puerta del hostal después de que le pagásemos 2 levas por dar una vuelta y reírnos un rato.

~Mina~

No hay comentarios:
Publicar un comentario