viernes, 1 de mayo de 2009

Escuchando sin escuchar.


En las entradas anteriores he estado continuamente repitiendo que era el momento de ponerme manos a la obra con el desastre de vida que llevo. Lo he estado repitiendo sin cesar, pero jamás he dado pistas de como lo iba a hacer, y mucho menos he dado esperanza alguna de que realmente lo fuera a hacer...


Pues, pasado un tiempo, he de reconocer que no ha sido nada fácil empezar, recuperando la metáfora utilizada en una de las entradas anteriores, no ha sido nada fácil empezar a ordenar mi pequeño desván. He tenido que liberarme de una carga bastante importante, he tenido que sacar fuerzas de donde no las había, pero al final, he conseguido mi propósito, empezar a cambiar.


La verdad, llevaba muchísimo tiempo no queriendo mirar lo que había dentro de mí, me asustaba el hecho de encontrarme con todas esas cosas desagradables que tenía tan guardadas.

Me asustaba tener que enfrentarme a mis miedos, a mis inseguridades, tener que enfrentarme al hecho de que no soy perfecta, al hecho de que soy yo quien tiene que cambiar si quiero que mi vida cambie realmente.


Muchas veces nos enfrascamos en pensar que los problemas de nuestra vida son culpa de los demás, del mundo que nos rodea, sin darnos cuenta de que tenemos responsabilidad de todo aquello que nos ocurre. OJO! He dicho responsabilidad, no culpa, nadie es culpable de nada en este ámbito, no podemos ser culpables de aquello que nos afecta a nosotros mismos y a la gente que nos rodea, la culpabilidad tiene que ver con la intención, y en ningún momento tenemos la intención de hacernos daño o crearnos situaciones desagradables. No estamos en un juicio, aquí nadie está juzgándonos, salvo nosotros mismos.


Y volviendo a lo anteriormente dicho, la gran mayoría de gente tiende a echar la culpa de su situación a factores externos, así redimiéndose de la responsabilidad de tener que cambiar su forma de actuar, pensar o incluso a veces, sentir. Pero yo digo, si realmente no tiene nada que ver lo que nos ocurre con nuestra forma de actuar, que difícil es la vida, y que injusta, ¿no?


¡Pues no señor! No es así, la vida es muy justa y bastante fácil, la verdad, simplemente nos pasamos todo el tiempo intentando complicárnosla con pensamientos negativos, con críticas y sobretodo con quejas.


Yo digo, y acepto de buena fe que estén en desacuerdo conmigo, que tenemos dentro de nosotros el poder de cambiarlo todo, de cambiar todo aquello que nos hace sentir desdichados. Está dentro de nosotros la posibilidad, y la gran responsabilidad, de crear el mundo en el que vivimos.


¿Parece una locura no? Pues no lo es en absoluto, daros cuenta de que cada vez que algo malo nos ocurre tendemos a echarle la culpa al otro sin darnos cuenta de que la mayoría de veces la responsabilidad recae sobre nosotros.


No puedes pretender ser arisco y huidizo y que al mismo tiempo la gente quiera estar contigo. La gente no es rara, la gente no es tonta, la gente no es que pase de ti, es simplemente que tú te alejas. ¿Y que hay que hacer? O ¿que es lo que he hecho yo para cambiar mi vida? El primer paso es reconocer el hecho de que todo en tu vida tiene que ver contigo. Luego, uno ha de tomar conciencia sobre lo que le hace sentir intranquilo e infeliz. Y por último, uno a de cambiar aquella forma de actuar que sólo ha hecho que traerle malas experiencias.


Parece más fácil de lo que realmente es, me doy cuenta de lo que no me gusta y lo cambio, ¡ala ya está! Pero las cosas no son tan simples de buenas a primeras puesto que al darnos cuenta de que es aquello que no nos gusta y no nos hace sentir bien, también nos damos cuenta de aquellos comportamientos habitualmente utilizados en dichas situaciones, y cambiar eso, es lo que verdaderamente es difícil, pues son formas de actuar que tenemos grabadas cual patrón matemático, y salir de la rutina, de lo que uno siempre ha hecho, no se presenta divertido ni fácil, sino todo lo contrario, una ardua tarea de auto compromiso y desintoxicación.


Por ello, volviendo de nuevo a mi historia, no me ha sido nada fácil empezar a desempolvar mi desván, he tenido que darme cuenta de lo imperfecta que soy, de la enorme cantidad de errores que cometo, y de como durante mucho tiempo he ido acumulando situaciones peliagudas sin cambiar nada. Me ha costado ver todo lo que tenía que cambiar, pero ahora lo que me toca es pasito a pasito cambiar gradualmente mi forma de actuar en esas situaciones que tanto miedo y malestar me provocaban, todo a su tiempo.


He de recalcar que no se necesita la ayuda de nadie para esto, nos valemos nosotros solos, tenemos la capacidad de cambiar nuestra vida y mucho más. Está dentro de nosotros.



Hoy la vida ya no me sonríe amargamente. Hoy ya no se lo permito.


¿Y sabéis que?


Estoy cambiando mi mundo a mejor cada día que pasa.
~Mina~

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